PREMIACIÓN DEL CONCURSO INTERNACIONAL DE PROGRAMAS RADIOFÓNICOS
• Con la premiación del Concurso Internacional de Programas Radiofónicos, concluyó la 8ª Bienal Internacional de Radio
• Producciones radiofónicas de Argentina, Oaxaca, Veracruz, Jalisco y Chiapas, obtienen reconocimiento en el encuentro
“La realización de encuentros como la Bienal Internacional de Radio, son prueba de la vigencia del espíritu de la radio y de la necesidad que tiene la radio pública de reinventarse”.
Están fueron palabras de Antonio Tenorio Muñoz Cota, director de Radio Educación, al clausurar la 8ª Bienal Internacional de Radio, donde fueron premiados los ganadores de las 6 categorías del Concurso Internacional de Programas Radiofónicos.
Acompañado de Raúl Arenzana, secretario ejecutivo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; de Samuel Muñoz, presidente de la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México; de Enrique Atonal, jefe de servicios culturales en español de Radio Francia Internacional, así como de los catedrático Gabriel Sosa y José Ignacio López Vigil, resalta que en un mundo marcado por las desigualdades, la radió publica tendrá que reinventarse.
“No dejemos, sin embargo, de insistir en que marcada por un mundo cuyas desigualdades en todos los órdenes son en no pocas ocasiones, y en particular en nuestra América Latina ominosas, la radio pública lo será de modo auténtico, en la medida en que sea capaz de ser, desde su carácter público, una radio de lo público. Es decir, de lo que nos compete y responsabiliza a todos”.
Luego de una semana de debate, análisis y actividades culturales, concluyó la 8ª Bienal Internacional de Radio, con la Premiación del Concurso Internacional de Programas Radiofónicos, donde se dieron a conocer los nombres de los ganadores de las distintas categorías.
Premiación y clausura del foro que durante una semana, reunió a especialistas, legisladores y académicos de distintas partes del mundo, en torno a aspectos como la convergencia tecnológica, las políticas públicas, la radio digital, los creadores y autores en el mundo digital, así como los retos de la radio pública y su relación con las audiencias.
El concurso, cuyo propósito consiste en estimular la radio de calidad, reconocer la creatividad, así como la pertinencia en el uso del lenguaje radiofónico, contempló las categorías de: Radiorama, en la que obtuvo el 1er lugar “La cabeza del ciervo”, de la serie Cabezas, a nombre de Tania Patricia Negrete Sansores; el segundo lugar fue para “Secretos argentinos: Caso Demonty, morir en el riachuelo”, de Marcelo Camaño y Miriam Lewin; en tanto que el tercer lugar correspondió: “Al viaje de los Cantores” de Eloísa Díez de Radio Universidad Veracruzana, mientras que el jurado decidió otorgar una Mención Honorífica a “Una vieja canción del siglo XX”, presentado por Octavio Sierra y Martín Hernández.
En el género de Reportaje Radiofónico, el primer lugar fue para “El poder de la trata”, presentado por Ari Lijalad de Argentina; el segundo fue otorgado por “Biografía rock 101. 1984-1996” a Uriel Waizel Gurfein, en tanto que el tercer lugar correspondió a “Prueba de vida” de Lucano Romero |Cárcamo. El jurado decidió entregar dos menciones honoríficas en este género. La primera por “Mujeres de luz” de Aldo Meza Corona y a “La historia del reggae en Guadalajara de Omar Solorio de León.
En Revista Radiofónica, el premio principal fue para “El ABC de la detección temprana del cáncer de mama” a nombre de María Teresa Juárez Sánchez e Irina Ivonne Vázquez Zurita; el segundo lugar de Susana Solís Esquinca y Candelaria Rodríguez por el programa “Siempre mujeres” y el tercer lugar a Edmundo Cepeda por, “No haga ruido”, en tanto que el jurado otorgó Mención Honorífica a Jade Ramírez Cuevas Villanueva por “Presa Zapotillo. Entre inconsistencias, alternativas y resistencia”.
En el género de Radioarte, el jurado designó al programa “Oídos de acero” de Zael Ortega Pérez con el primer lugar; el segundo fue para “El canto de las sirenas”, de Viviana Ramírez Trejo y el tercero para “Creo en ti”, de Marco Antonio Barajas Ponce. Hubo Mención Honorífica para “Asfalto manifiesto. Ronqueras 1940-2005 de Jade Ramírez Cuevas Villanueva.
En Programa Infantil, el primer lugar fue para “Sabines en sueños” de Raymundo de Jesús Zenteno Mijangos; el segundo a “Viaje al mundo de la imaginación” de Rabí Hernández Corona y el tercero a “Microbitos” de Gerardo Olguín Fernández, Pilar Eunice Martínez Martínez.
En Programa indigenista, el reconocimiento del correspondió a “L agente de la Tierra. Sonidos del pueblo mapuche de Nicolás David Falcoff; el segundo para “La sexualidad en la cultura prehispánica de alonso Torres Córdova y el tercero a “Maternidad segura: sangrado durante el embarazo de Arturo Guerrero Osorio.
Los premios para los primeros, segundos y terceros lugares de cada categoría son de 30, 25 y 20 mil pesos, respectivamente.
Concurso que en esta emisión recibió más de 400 programas que abarcan los géneros en concurso y muestran discursos mediáticos, cuyas aportaciones culturales, sociales y estéticas son de relevancia.
Espacio para la revisión y deliberación de la radio pública a nivel mundial, como señalara Antonio Tenorio Muñoz Cota, director de Radio Educación -organizadora de este encuentro-, la 8ª Bienal Internacional de Radio reunió a más de 60 profesionales y académicos de más de 10 países, a 20 organismos públicos y organizaciones sociales, contó con la representación de 11 universidades tanto nacionales como extranjeras y se registraron 250 participantes en la decena de talleres impartidos.
La 8ª Bienal Internacional de Radio fue transmitida en vivo vía Internet y en su página, los interesados tuvieron acceso a materiales informativos de las cinco mesas redondas e igual número de conferencias magistrales, desarrollados a lo largo de cinco días de actividades en el Centro Nacional de las Artes (Cenart).
Defensores de la audiencia
• Medios públicos y privados están obligados a autorregularse, ya que para transmitir sus contenidos hacen uso de un bien público como lo es el espectro radioeléctrico, coinciden defensores de la audiencia del IMER, Canal 22 y Radio Educación.
• El desempeño de un ombudsman de la audiencia debe incluir la alfabetización mediática, la cual consiste en velar por el correcto funcionamiento ético de un medio, considera Susana Herrera, profesora e investigadora de la Universidad Carlos III de Madrid.
Los medios públicos y privados deberían estar obligados a autorregularse ya que, independientemente de su característica jurídica, para transmitir sus contenidos hacen uso de un bien público como lo es el espectro radioeléctrico, así lo señalaron los participantes en la mesa redonda Defensores de la Audiencia, con la que concluyeron las actividades de la Octava Bienal Internacional de Radio.
De manera particular, Felipe López Veneroni, mediador del Instituto Mexicano de la Radio, IMER, consideró que “constitucionalmente el concesionario debería estar obligado a autorregularse, puesto que los ciudadanos a través del Estado, les estamos dando en concesión, a un grupo en particular, el derecho y el privilegio de explotar comercialmente un medio”.
Y, eso, los obliga ética y jurídicamente a “tener un mecanismo de rendición de cuentas ante ese público que le entregó en concesión el medio”, por ello, el mediador del IMER se manifestó a favor de que se lleven a cabo las reformas legales pertinentes en esa materia.
Con esta postura López Veneroni cuestionó el hecho de que sólo los medios públicos en México cuenten con una figura para defender a su audiencia, el también profesor e investigador titular de la Universidad Nacional Autónoma de México, habló de la importancia de establecer un marco de principios a fines para que las acciones mediadoras y de defensoría de las audiencias se den a través de un diálogo abierto que tenga alcances para lograr acuerdos consensuados; así como establecer puentes de acercamiento que, respetando las diferencias, favorezca puntos de vista comunes en beneficio de la calidad de los contenidos mediáticos; además de establecer ámbitos de cooperación que faciliten la comunicación entre el medio y su público.
En su oportunidad, Ernesto Villanueva, defensor del radioescucha de Radio Educación, se refirió al problema reiterado que existe entre los conceptos de regulación y autorregulación, y aclaró que aunque en ambos ámbitos hay normas y reglas de conducta también hay diferencias: en el caso de la regulación las normas son jurídicas e impuestas para todos; mientras que, en la autorregulación las reglas son autónomas y deontológicas, es decir, “regidas por códigos de ética que no tienen porque seguirlas todos, sino quien se las propone”.
En este sentido, el doctor Villanueva Villanueva destacó que tanto la regulación como la autorregulación son complementarias y pueden y deben coexistir para que los medios emprendan la consolidación de las figuras de los defensores de la audiencia que, entre otras cosas, tienen el propósito de intervenir para que se mejore la calidad de los contenidos de los medios, pero, también de fomentar el derecho de la libertad de expresión, en otras palabras “verificar que el medio cumpla con sus obligaciones sociales de manera razonable”, indicó el defensor del radioescucha de Radio Educación.
Por su parte, Susana Herrera Damas, profesora investigadora de la Universidad Carlos III de Madrid, apuntó que los defensores de la audiencia, también deben ser fungir como instrumentos para alfabetizar en materia del consumo de los contenidos mediáticos.
Para la investigadora española, el desempeño del ombudsman de la audiencia también debe ser un mecanismo de autorregulación y su aportación debe incluir la alfabetización mediática, la cual consiste en velar por el correcto funcionamiento ético de un medio; sin embargo, pese a la importante labor que esto implica el número de defensores de los medios en todo el mundo sigue siendo muy pequeño, sobre todo en radio y en los medios privados.
Respecto a la experiencia que se vive en el Canal 22, André Dorcé, coordinador de la defensoría del televidente, subrayó que el fin último de esta figura es que la audiencia se apropie de los medios y sus contenidos porque son suyos y tienen que representarlos, así como generar una cultura de la transparencia y la rendición de cuentas, además de transformar las dinámicas de hábitos culturales de audiencia.